Ya se estudian nuevos tipos de Biometría.

La tecnología ha ido más allá y está incorporando características como el olor corporal y las ondas cerebrales para identificar a las personas.

La biometría está buscando hasta el más insólito de nuestros rasgos y características físicas para lograr su objetivo final: probar que uno es, efectivamente, uno mismo.

No contentos con el éxito que han tenido experiencias como la lectura de la huella digital, el iris del ojo, o los trazados faciales, ahora hay nuevas iniciativas que se “agarran” de otros rasgos menos obvios, como el olor corporal, la oreja, las ondas cerebrales, las venas y hasta el mismísimo ADN.

Aunque parezca gracioso, ninguna persona huele igual a otra, por muchos perfumes o jabones que uno se apliquen. Por eso, la empresa Mastiff Electronic Systems está desarrollando y probando un novedoso sensor electrónico extremadamente sensible que imita el sentido del olfato humano para detectar partículas de olor liberadas por cada individuo.

Si las pruebas de Scentinel funcionan adecuadamente (están justamente en la etapa de testeos), podrá ser usado para detectar y monitorear diversos tipos de olores en un mismo ambiente, calculando hasta la trayectoria de distintos usuarios por la fragancia que, cual zorrillos, van dejando invisiblemente a su paso.

 

Debajo de la piel

Igual de curioso es el sistema biométrico que pretende medir la arquitectura de la oreja. Funciona de manera similar a los usados para la huella digital, pero tiene una diferencia: en vez de tocar un sensor biométrico, como ocurre con el dedo, el sistema registra a distancia particularidades de la oreja de una persona, como el lóbulo y las formaciones dentro de la concha auricular.

Además de ser poco intrusivo (obviamente no hay que estar aplastando la oreja contra un sensor), la biometría por reconocimiento de la oreja tiene la ventaja de que éste es un miembro que casi no cambia a lo largo de la vida del usuario, lo que no pasa con otros rasgos, como el iris del ojo.

 

Otros han ido incluso más allá y están probando sistemas de comparación de ADN.

El uso del ADN como muestra biométrica es señalado como un sistema completamente seguro, ya que sería prácticamente imposible manipular el material genético humano.

Críticos de la tecnología, eso sí, alegan que la obtención del ADN es un proceso demasiado intrusivo y también muchísimo más lento, ya que el material genético humano demora por lo menos media hora en ser “descrifrado” para poder ser comparado con otras muestras.

 

Sin contacto

En la misma onda existen proyectos para descifrar las ondas cerebrales. Los especialistas apuestan por sistemas biométricos que midan las ondas electromagnéticas emitidas por el cerebro humano. En vez de aproximarse y acostar la cabeza sobre un sensor, esta tecnología conseguiría medir los pulsos provenientes del cerebro sin que el usuario necesite mover un solo músculo.

Y eso no es todo. Tal lejos ha ido la biometría, que en estos momentos la empresa Fujitsu estudia implantar un sistema de identificación, que no requiere contacto. Tal cual. Biometría a distancia, por decirlo de algún modo.

Su nuevo sistema de identificación biométrica lee precisamente las venas que se esconden bajo nuestra piel. Estudiando la distancia entre ellas y su grosor, puede determinar a quién corresponde la mano sin que haya contacto. Es una de las técnicas biométricas más avanzadas y ofrece grandes posibilidades por su sencillez. El usuario sólo tiene que abrir la mano sobre el lector. Ni siquiera hace falta que lo toque, una gran ventaja, ya que no se dejan residuos sobre la superficie.

Podría ser útil también en casos de artritis o personas con problemas de movilidad en los dedos con dificultades para deslizar la yema por el lector. El primer prototipo tenía el tamaño de una caja de cigarros, pero la compañía ya ha conseguido reducir las dimensiones del producto e implementarlo en una tarjeta PCMCIA para portátil. Así que se espera que pronto podamos verlo en teléfonos celulares, autos y, por supuesto, cajeros automáticos.

 

Todos los dispositivos

En Japón ya están dando pasos certeros en masificar la biometría aplicada a los rasgos faciales, tan usada hoy en aeropuertos. La empresa de telefonía móvil DoCoMo ya cuenta con un teléfono capaz de identificar incluso varios rostros en una fotografía y descubrir en ellos al dueño del teléfono. La cámara se ha convertido en un accesorio imprescindible en los móviles, de ahí la idoneidad de este tipo de sistemas de identificación, que no requieren añadir ningún elemento extra.

Fuente: El Mercurio.

 

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